QUE LA NEGATIVIDAD NO NOS NUBLE LA VISIÓN

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Dijo el economista estadounidense John Kenneth GalbraithLa única función de la predicción económica es hacer que la astrología parezca algo más respetable”. 

Si bien no estoy cien por ciento de acuerdo con esta afirmación porque de algún modo desprestigia una ciencia de cientos de años de estudio, algo de razón tiene a la sazón de la poca efectividad que han tenido las cientos de miles de predicciones económicas incumplidas. 

En razón de esta afirmación me pregunto:

¿Quién puede saber que pasará con las consecuencias económicas que nos depara el “Coronacrash”? 

¿Quién podía pensar que luego de la crisis del 2001 se iba a asistir al periodo más espectacular de suba de precios por metro cuadrado promedio? 

¿Quién podía pensar que luego de la sobrevaluación del precio del metro cuadrado promedio que culminó en el año 1981 se iba  a tener que esperar hasta el año 2007 para llegar al mismo precio promedio? 

¿Quién podía pensar que luego del plan de convertibilidad de los ´90 se podía vivir un repunte tan espectacular de ganancias para los constructores?

¿Quién hubiese pensado que una casa en las Lomas de San Isidro que en los ´90 se vendía por U$S 100.000 hoy su valor sea de U$S 800.000?

¿Quién hubiese pensado que los operadores del mercado inmobiliario se hubiesen incrementado exponencialmente luego de la hiperinflación de 1989 o 1991 antes del plan de convertibilidad?

  Volviendo al presente, para el FMI las consecuencias económicas nos sitúan cerca del crash económico de 1929 con la caída de la Bolsa de Estados Unidos (la denominada “Gran Depresión”). Economistas de corte liberal reaccionan casi con desesperación al pedido de baja de impuestos mientras que economistas más intervencionistas consideran indispensable la ayuda Estatal. De una u otra manera, las bolsas del mundo se derrumbaron, la actividad se paralizó en todo el mundo, cientos de millones de personas debieron cursar cuarentenas, se produjeron despidos masivos, inflación, estanflación, aumento de pobreza, emisión monetaria desenfrenada, endeudamiento, etc, etc. 

Thomas Edison una vez sostuvo ante una enorme catástrofe por la destrucción de sus laboratorios en 1914 a causa de un incendio que: “Existe un gran merito en el desastre. Todos nuestros errores están quemados. Gracias a Dios que podemos empezar de nuevo.”

¿Y por casa como estamos? 

¿Cómo reaccionará el mercado inmobiliario inserto en un país que además del “Coronacrash” tiene recesión hace dos años y se exhibe sin crecimiento económico hace casi una década?

Las expectativas son desafiantes a priori. 

Sin pretender agotar el tema ni dar predicciones este artículo intentará dejar otra mirada para pensar. 

El negocio inmobiliario podría tener las siguientes actividades no taxativas sino meramente enunciativas para su análisis:

  1. Venta de usado residencial casas.
  2. Venta de usado residencial departamentos.
  3. Venta de usado residencial conjuntos inmobiliarios.
  4. Venta usado residencial PH, duplex. 
  5. Venta de usado locales comerciales.
  6. Venta de usado oficinas.
  7. Venta de usado galpones.
  8. Venta de fondo de comercio.
  9. Venta de a estrenar residencial casas.
  10. Venta a estrenar residencial departamentos.
  11. Venta a estrenar residencial conjuntos inmobiliarios.
  12. Venta a estrenar residencial PH, duplex.
  13. Venta a estrenar locales comerciales.
  14. Venta a estrenar oficinas.
  15. Venta a estrenar galpones.
  16. Venta de pozo.
  17. Venta de terrenos. 
  18. Compra de usado residencial casas.
  19. Compra de usado residencial departamentos.
  20. Compra de usado residencial conjuntos inmobiliarios.
  21. Compra usado residencial PH, duplex. 
  22. Compra de usado locales comerciales.
  23. Compra de usado oficinas.
  24. Compra de usado galpones.
  25. Compra de fondo de comercio.
  26. Compra de a estrenar residencial casas.
  27. Compra a estrenar residencial departamentos.
  28. Compra a estrenar residencial conjuntos inmobiliarios.
  29. Compra a estrenar residencial PH, duplex.
  30. Compra a estrenar locales comerciales.
  31. Compra a estrenar oficinas.
  32. Compra a estrenar galpones.
  33. Compra de pozo.
  34. Compra de terrenos. 
  35. Permutas o cuasi permutas de todo lo mencionado.
  36. Alquileres comerciales.
  37. Alquileres habitacionales.
  38. Alquileres temporarios.
  39. Arrendamiento rural.
  40. Consultoría en proyectos inmobiliarios.

Dicho todo esto ¿Alguien puede creer que el mercado inmobiliario se murió o se agotó el trabajo para sus distintos operadores? La respuesta evidente es no. 

El mercado sufrirá una merma como sucedió con las devaluaciones del gobierno de Macri (sin perjuicio de las enormes diferencias). Bajarán los precios a causa de la escasez de demanda. Habrá retracción por la imposibilidad de mostrar propiedades, visitar clientes o simplemente miedo a un contagio inminente hasta tanto surja una vacuna o tratamiento para el COVID-19.

Pero sin temor a equivocarme existen más de cuarenta actividades antes referenciadas que van acumulando en menor o mayor medida trabajo mientras se transita la cuarentena o post aislamiento inmediato. Lógicamente habrá personas o empresas del real state que no resistan tantos meses sin ingresos debiendo buscar por otro lado la posibilidad de sustentarse.

Empero, el mercado seguirá existiendo y quien sabe, hasta se podrá potenciar conforme se ha experimentado en periodos impensados de nuestra historia. Las personas seguirán teniendo la necesidad de comprar, vender o alquilar en función de divorcios, separaciones, nacimientos, fallecimientos, fusiones de empresas, quiebras, escisiones de empresas, etc. 

Una vez dijo la leyenda del tenis Jimmy Connors “Odio perder más de lo que me gusta ganar”. La razón de ser de este tipo de pensamientos es que el cerebro tiende por principio de supervivencia evolutiva a tener una predisposición negativa (sesgo de la negatividad o Negativity BIas). Esta preparado para no cambiar y esto es simplemente porque a lo largo de la historia del ser humano las cosas negativas o peligrosas han sido más importantes que las positivas para sobrevivir. Así las poblaciones o humanos antiguos recordaban y transmitían de generación en generación más acontecimientos negativos y los evitaban porque así tenían una esperanza de vida mayor que aquellos quienes asumían más riesgos. Sabían verbigracia que de noche no convenía circular por los peligros que deparaban los animales salvajes. Sabían que debían situarse a una distancia respetable de la veda de espejos de agua a causa de las crecidas.  

La negatividad no nos hace ver que el trabajo se está acumulando porque el mercado inmobiliario tiene una particularidad en este sentido: se mueve al compás de las personas acompañe o no la economía. La negatividad no nos permite ver que luego de crisis cuasi existenciales del Estado argentino como las de 1981, 1989 o 2001 produjeron un repunte espectacular del mercado inmobiliario. La negatividad no nos permite ver que no es un problema la baja de precios en dólares del metro cuadrado promedio si tenemos en cuenta lo acontecido con posterioridad a los años ´90 donde los precios estaban en pisos insospechados. 

No propongo ni optimismo ni negativismo sino realismo con resuelta esperanza

En este orden quiero terminar esta reflexión con la frase de Virginia Satir “La vida no es de la manera en que se supone que debe ser. Es de la manera en que es. La forma en que salimos adelante es lo que hace la diferencia”.

Fernando López Canfora
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1- https://es.wikipedia.org/wiki/John_Kenneth_Galbraith

2- https://www.infobae.com/america/mundo/2020/04/10/el-fmi-preve-la-peor-crisis-desde-la-gran-depresion-por-el-coronavirus/

3- https://www.infobae.com/tendencias/2018/12/26/por-que-el-cerebro-se-focaliza-siempre-en-lo-negativo-en-vez-de-valorar-lo-positivo/

 4- Virginia Satir (19161988) fue una notable autora y trabajadora socialpsicoterapeuta estadounidense, conocida especialmente por su enfoque de terapia familiar. Sus libros más famosos en idioma español son Terapia familiar paso a pasoEn Contacto Íntimo: Cómo relacionarse con uno mismo y Nuevas Relaciones Humanas en el Núcleo Familiar.